Si un dia cualquiera,
vivieras tu mi vida,
y yo cargara tu caparazón,
teniendo en tu cuerpo cabida,
tu escuchando mi corazón,
entenderías por que más allá del tiempo,
por encima del dolor,
adoro eternamente este tu templo,
aun te doy mi amor.
Y ¡ay! seguramente que al final del dia,
cuando el sol se rindiese al ocaso,
cada cuerpo de vuelta en su cadalso,
tu alma de nuevo me amaría...
vivieras tu mi vida,
y yo cargara tu caparazón,
teniendo en tu cuerpo cabida,
tu escuchando mi corazón,
entenderías por que más allá del tiempo,
por encima del dolor,
adoro eternamente este tu templo,
aun te doy mi amor.
Y ¡ay! seguramente que al final del dia,
cuando el sol se rindiese al ocaso,
cada cuerpo de vuelta en su cadalso,
tu alma de nuevo me amaría...
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